Vagabundo - Hiking, Backpacking y Camping, recorriendo la Naturaleza - Rodrigo Sandoval

Aventuras de Invierno - 1ª Parte

¿Escuché a alguien decir "¡Uf! Qué frío"? Entonces comenzamos con el pie equivocado esta columna. Bueno, sin ir más lejos, algunos de mis ocasionales compañeros de aventuras, en particular compañeras, descartan absolutamente la idea de salir de mochileo en pleno invierno. El factor principal, y casi único, es el frío. Hablar de caminar y luego dormir en nieve a mucha gente se le transforma instantáneamente en una pesadilla. Confieso con gran arrepentimiento que en algún oscuro y confuso momento de mi existencia compartí los mismos argumentos. Pero ya fue hace unos años que dormí por primera vez en nieve. (Si esto lo lee un montañista experimentado, posiblemente en este momento se esté riendo a dos manos, o bien ya presionó el botón Atrás/Back.) Fue una caminata por un valle de la zona centro-sur de Chile, que en el mes de julio se encontraba hermosamente adornada con un manto blanco. Fue una excelente excursión, sin frío, ni hambre, y sólo buenos momentos y mucha risa. Quizá esos elementos combinados con el impresionante paisaje de un valle nevado fueron los que me hipnotizaron por primera y definitiva vez.

Hoy, mientras escribo esta columna, nos encontramos entrando al invierno en el Hemisferio Sur, por lo que mi sistema interno ya tiene parte de las alarmas sonando, indicando con alegría que la primera caminata en nieve de este año 2000 se acerca pronto. Entonces, dejaré en claro mi idea con este aporte. La idea es fomentarte a ti, estimado lector, el concepto de salir caminar con tu mochila en estos meses en que la gente "normal" cree que el mejor panorama es un fin de semana de absoluta inactividad frente a una chimenea. Y eso que lo puse en palabras amables, porque podría haber entrado el tema de "pasarse el fin de semana frente al TV, con el control remoto bajo el pulgar".

Paisaje Invernal
El paisaje en cada estación cambia mucho en un mismo lugar. En particular, los paisajes en invierno tienen una magia especial, usualmente relacionada con el cambio de apariencia de la flora en esta época fría. En esta foto, sacada en el valle del Río Lircay, con el cordón llamado El Enladrillado de fondo (mirando hacia el sur), los arbustos que en primavera y verano se adornan de verde, en esta época se encuentran desnudos. El suelo opaco y gris es reemplazado por el manto blanco. Las cumbres son como pirámides albinas, que dominan con imponencia el escenario. Si el día está soleado o al menos parcialmente, los tonos se destacan aún más, tranformándose en una maravilla visual vista sólo en esta estación.

Para embarcarse en una excursión en invierno, los factores evidentemente cambian, por lo que es necesario hacer algunos ajustes al equipo de costumbre, y en especial observar ciertas condiciones y detalles que a veces a lo lejos suenan irrelevantes, pero te aseguro que la percepción cambia cuando te enfrenta a ellos.

Condiciones Ambientales en Invierno

Hay dos diferentes caras de la moneda. La del mochilero me refiero. Primero, el invierno en los valles bajos es muy diferente que al de las alturas de los cerros. En otras palabras, mi consejo de esta ocasión va más orientado a las caminatas por valles que se internan en los cordones montañosos, más que la búsqueda de grandes logros en las cumbres. Para eso, las palabras son distintas (y en otro tono), requiriendo de mejor y más resistente equipo, mejor condición física, y mucha experiencia.

En los valles bajos, aquellos que en verano se encuentran idealmente cargados de verde, con algunos arroyos medianamente secos avanzando por las quebradas, aportando con su caudal a ríos más relevantes, se encuentran ahora – en muchos casos – con una interesante y manejable capa de nieve. Los árboles que daban sombra al sendero en verano, hoy están desprovistos de su follaje (dependiendo de la especie de árbol). El día en general transcurre con mayor calma. Plácidamente. Es como si todo sucediera en cámara lenta. Por su parte, el invierno en las alturas se manifiesta con gran fiereza. La nieve aumenta peligrosamente, en muchos casos imposibilitando cualquier tránsito en senderos que en otras épocas del año son frecuentados por caminantes domingueros.

Las temperaturas en los valles bajos en algunas ocasiones bajarán de los 0ºC, dándose en algunos casos sensaciones térmicas de hasta –10ºC si se da un día muy helado y con algo de viento. En las alturas, esa temperatura puede llegar a ser la máxima del día.

El agua abunda por todos lados, pero esencialmente en forma sólida = nieve.

Equipamiento Básico para Aventuras en Invierno

Si me refiero a la época invernal, creo razonable prepararse para un escenario con el suelo nevado. Veamos por parte lo que yo podría recomendarles en cuanto a equipo externo.

Primero, para la caminata. Unas buenas botas de excursión de gran resistencia y a prueba de agua. Estarás caminando por la nieve, que tarde o temprano irá mojando los zapatos y por consiguiente tus pies. Te aseguro que en invierno es eso lo que más quieres evitar: pies húmedos y helados. El uso de Gore-Tex en los últimos años es una óptima alternativa, pero unos buenos bototos de cuero pueden hacer las veces perfectamente. Un accesorio adicional que resulta de enorme utilidad, en especial cuando la nieve cubre unos 10cm o más, son las polainas. Tan simples como unas de nylon resistente. No es necesario comprar algunas de Gore-Tex, que son altamente costosas. Las mías están del orden de los US$30. El uso de un buen bastón – o un par de ellos – es una opción más que recomendable, porque ayuda mucho al apoyo durante al caminata. Es mejor andar con varios apoyos, porque al caminar sobre nieve es fácil pisar sobre trampas ocultas por la blanca capa. Al tener los dos apoyos adicionales (o al menos uno), la posibilidad de una lesión al tobillo baja mucho.

En cuanto a las provisiones, llevar agua es una buena idea, a veces más que en otras épocas. Sucede que varios de los arroyos pequeños o quebradas se encuentran congelados, por lo que agacharse para llenar una botella puede no ser tan fácil. En especial si el día está frío, no habrá mucho deshielo local que permita la presencia de pequeños hilos de agua corriendo desde las colinas. Suponer que es cosa de utilizar la nieve es menos correcto de lo que se cree. En primer lugar, comer nieve no te quitará la sed, y muchas veces no es práctico sentarse a derretir un buen bloque, porque el tiempo invertido es apreciable. El otro factor que influye al utilizar la nieve derretida, es que esta carece de las sales y minerales que nos ayudan cuando estamos sedientos, ya que es agua congelada que cayó del cielo y no ha tomado contacto con la tierra, como para disolver aquellos preciados minerales. Otros elementos interesantes que se pueden llevar en esta época incluyen productos derivados de las carnes y lácteos, que en otras épocas no incluimos por su corta resistencia en buen estado en climas templados. Un buen pedazo de carne puede resistir de mucho mejor manera al ser dejado bien empaquetado en la mochila y luego directamente en la nieve. Literalmente, dejarlo afuera en algunos días es como dejarlo en un congelador.

Para dormir. He escuchado a mucha gente hablar de una carpa adecuada para el invierno, descartando las carpas de tres estaciones. Es una observación muy correcta, pero no absoluta. En muchos de mis excursiones por estos mencionados valles bajos y tranquilos, el viento prácticamente no existe (situación común en invierno en baja altura) y además basta con ver un buen pronóstico de tiempo en un fin de semana para determinar la posibilidad de precipitaciones. De no haber lluvia ni precipitaciones fuertes, una carpa de tres estaciones cumple perfectamente. ¿Y el frío? Las bajas temperaturas son manejadas con el saco, que debe estar calificado para uso en temperaturas bajo cero, y además con la ropa. No con la carpa. En muchas de mis expediciones utilizamos carpas sumamente resistentes, preparadas para condiciones muy extremas. Es porque las tenemos y las usamos. Pero en años anteriores, antes de esas compras, un buen iglú de dos capas es más que suficiente.

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La Magia del Otoño

Los detalles son millones y algunos podré incluirlos en la siguiente edición, titulada "Aventuras de Invierno – 2ª Parte". Pero por lo pronto, si sales de excursión de invierno antes de esa segunda entrega de información, tendrás la oportunidad de probar mucha de tu experiencia en otras épocas aplicada a situaciones, donde el frío y la humedad son los factores a combatir. El punto relevante de todo esto, como espero haberlo graficado en las imágenes que incluí para esta ocasión, es que el espectáculo muestra características únicas y muy especiales. Los paisajes toman una personalidad especial. El aire se siente distinto. Las noches, más largas en esta época, son más disfrutadas. Y cuando vuelvas en un mes más a leer más de estas aventuras invernales, con el recuerdo de haberte cruzado con las innegables huellas de un animal nativo y salvaje, podrás entender mucha de mi fascinación por estas excursiones. Si vives en Chile central, hasta es posible que nos topemos en un sendero tapado de blanco.

Fotos: Rodrigo Sandoval


Rodrigo Sandoval es residente de Santiago, Chile, desde donde organiza muchas aventuras aprovechando cada oportunidad de viaje que se ofrece, incluso en invierno cuando muchos se pierden de la belleza blanca, por la simple excusa del frío.

Se pueden enviar comentarios a Rodrigo usando: rsandova@riosysenderos.com



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