
Alturas en el Cerro Provincia
Cualquier excursionista, más de una vez en su vida, mira hacia arriba desde el inicio del sendero y observa con detención la cumbre que ante él o ella se despliega. De cierto modo abruma esa imponente imagen. Inconscientemente la mayoría de nosotros comenzamos a especular por el esfuerzo físico involucrado en producir ese desnivel con nuestra propia fuerza. Por esa misma razón, llegar a la cumbre se ve como una meta muy apetitosa, de la cual cuota importante de orgullo depende. En ocasiones la misma "sed de cumbre" sobrepasa la habitual y motivante oportunidad de estar en contacto con la naturaleza. Cerca de la mayoría de las ciudades en Chile existen opciones de cumbre para quienes desean intentar un sendero empinado por pocas o varias horas durante la jornada. Sucede que vivimos en un lugar geográfico absolutamente privilegiado, ya que nos encontramos literalmente a los pies de la Cordillera de Los Andes, un macizo montañoso de proporciones sorprendentes. Por consiguiente, cada uno de nosotros, que pasamos gran parte de nuestro tiempo en la urbe, tenemos nuestros momentos del día en que miramos hacia la cordillera cercana y observamos una de esas cumbres con gran ambición. En mi caso, siendo santiaguino de nacimiento, mis cumbres son compartidas por una gran población de excursionistas y han formado parte del currículum de paseo de cada amante de los outdoors que haya pasado por esta gran ciudad. Una de aquellas sonó lejana por mucho tiempo, pero era el nombre "Cerro Provincia" el que más me acercó a sentir el espíritu de la montaña. Sin sentir que soy un montañista, mi imaginación vuela con gran facilidad cada vez que me imagino aquella cumbre. En particular, los blancos meses de invierno blancos en la cumbre al menos son los que más me atraen. Pero lo que más me sorprende siempre, aún siendo un nativo de Santiago, es que aquella cumbre, de 2760msnm se encuentra a breves minutos de mi hogar, y me es factible completar un ascenso y descenso para estar de vuelta a la hora del té. Este increíble paraje pasó a formar parte de la Reserva Ecológica "Contrafuertes Cordilleranos", impulsada principalmente por particulares, en su mayoría terratenientes de esta zona. Hace un tiempo, es Conaf (Corporación Nacional Forestal) quienes han tomado a su cargo la mantención de este hermoso reducto.
¿Cómo llegar a la cumbre? Existen varias rutas. Una de ellas parte desde el sector de San Carlos de Apoquindo, remontando un sendero por una de las quebradas que bajan desde esta imagen cordillerana. Mi favorita es aquella que parte desde el Puente Ñilque, camino a Farellones. Junto a una caseta de Conaf, donde es necesario registrarse, se emprende por un sendero que inicialmente sube entre rocas, y luego se nivela un poco hasta alcanzar en casi una hora un desvío que empalma con un sendero hacia el sector denominado Vallecito. Otro tanto después, una meseta distinguible por un enorme quillay marca el Alto del Naranjo, lugar comúnmente recurrido para una pausa extendida, e incluso para acampar al efectuar el ascenso en más de una jornada. La vegetación en este punto se compone principalmente de arbustos bajos, y destaca la presencia abundante de aves propias de la cordillera. Desde el Alto del Naranjo, el sendero avanza semi-horizontalmente siguiendo una cadena que enfila hacia la base de la cuesta final. Una hora después se llega aun sector de rocas que se va empinando por el cerro gradualmente. Al rato de andar, la vegetación desaparece, siendo reemplazada únicamente por rocas y la presencia de nieve en invierno y primavera. Entre una y dos horas más de caminata con permanente pendiente y se llega a la cumbre, acompañada por una vista de la ciudad que en días despejados no puede dejar de sorprender y una perspectiva amplia del cordón montañoso del Cerro el Plomo hacia el Norte.
Un desnivel de casi 2km verticales, llevan desde el auto a la cumbre y de vuelta, en sólo unas horas. Dependiendo del estado físico, por supuesto. Para muchos amantes de la montaña que no son de Santiago, esta oportunidad es increíble, ya que el Provincia, aunque no exige escalamiento con cuerdas, puede exigir técnicas y equipamiento para nieve, lo que lo transforma en una buena ruta de práctica para expediciones de mayor calibre. Para mí es un maravilloso paseo, y aunque en muchos casos llego muy agotado de vuelta, sigue siendo una expresión de logro, y una hermosa oportunidad de cumplir con ese afán de cumbres, que creo que todos tenemos en mayor o menor grado. Suerte y buena excursión. Fotos: Rodrigo Sandoval |
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