
Han pasado más de 15 años desde que me tocó ver en la TV un reportaje que hablaba de una mañana de 1980, en que el imponente volcán St. Helens, en el estado de Washington, había hecho erupción . Recuerdo aquel reportaje por el impacto que me produjo saber que no fue cualquier erupción. Fue nada menos que la más violenta de la que se tiene registro y la devastación dejada es sólo opacada en dramatismo por la mutilación que sufrió el mismo cerro. Comparar fotos de antes y después de la erupción es mirar dos volcanes distintos. Sin quererlo, mi curiosidad por conocer el lugar en vivo y en directo comenzó a gestarse desde ese momento.La Erupción de 1980 El volcán Saint Helens forma parte del cordón montañoso conocido como las Cascade Mountains, que cruzan un sector importante del noroeste de los EEUU. Otros famosos volcanes de este cordón incluyen al Mount Adams y el mayor de todos, el Mount Rainier, hoy en día también activo. Aunque por más de 100 años el St. Helens permaneció casi inactivo, en marzo de 1980 comenzó un proceso de reactivación que llevaría en menos de dos meses a su erupción. Dicha erupción, del 18 de mayo de 1980 a las 8:32AM, se caracterizó por una magnitud y violencia sin precedentes. Arrasó con 150.000 acres de tierras circundantes, llevándose 57 vidas. En la explosión, gran parte del volcán se desplomó en un destructor flujo de minerales, cambiando radicalmente la forma del clásico cono original. La erupción del St. Helens se percibió como un terremoto grado 5,1 en la escala de Richter, llegando a sentirse en varias ciudades distantes algunos cientos de kilómetros. La nube de humo y cenizas fue vista desde el espacio y sus efectos se sintieron incluso en Canadá. (Fotos de la erupción, al final de esta página).Pasaron varios años hasta que me encontré cara a cara con aquel místico y famoso gigante. Aproveché la invitación de un amigo residente en Portland, Oregon, para hacer realidad aquella esperada visita. Al escuchar su proposición de subir al a cumbre no lo dude un segundo. Sólo respondía “¿A qué hora salimos?”. La mañana siguiente, luego de salir muy temprano desde aquella ciudad, llegamos al Mount St. Helens National Volcanic Monument antes de las 8AM, donde procedimos a registrarnos para la ascensión y pagar nuestro permiso de acceso (ver más abajo). Poco más tarde estacionamos el vehículo en un lugar de camping conocido como climbers bivouac, ubicado por la falda sur del volcán. Comenzamos la ascensión siguiendo el sendero que parte desde aquel punto y es una de las dos rutas a la cumbre. El bosque por el que pasa este sendero claramente contrasta con el concepto de devastación que abunda en la falda norte del volcán, que es por donde el volcán hizo erupción, deslizando toneladas de material montaña abajo. Numerosos silver firs que por su altura denotan cientos de años de antigüedad conforman un bosque hermoso y además muy visitado en invierno por excursionistas en esquís.
Luego de poco más de una hora de recorrido, el sendero toma más altura remontando la montaña, sobrepasando poco a poco la línea de vegetación. Aves y algunos pequeños roedores abundantes demuestran aún con mayor claridad que la vida en este lado del volcán continúa intacta, hecho confirmado por el hermoso espectáculo de los arbustos en colores amarillos y rojos de diversas intensidades, propio de la época otoñal.
Al salir del bosque, la ruta hacia la cumbre pierde la clara huella del sendero y se dirige por entre las rocas, siguiendo una serie de postes visibles cada cierto tramo, que se encuentran alineados con una de las aristas. Poco más adelante la ruta enfila directo hacia la cumbre por otra arista, conocida como Monitor Ridge, uniéndose con la otra ruta de ascensión al volcán que lleva dicho nombre. El terreno se vuelve más empinado, más seco y árido, y particularmente, más escabroso. Los postes siguen guiando el ascenso hasta un último sector luego de unas tres horas de trekking, mostrando claramente la nueva cumbre del volcán, accesible por una canaleta con acarreo.
Poco más de una hora de lenta y dura ascensión resta aún para alcanzar la nueva y modificada cumbre del volcán, completando así unas 4 ó 5 horas de ascensión a ritmo moderado. En nuestro caso, era mediodía y el cielo se encontraba completamente despejado, dándole al ascenso un atractivo estético sorprendente, además de una exposición no despreciable a los rayos del sol, aún más dañinos a esta altura (cerca de 2.700 msnm tiene la cumbre del volcán - equivalente a la cumbre del Cerro Provincia en la cordillera de Santiago).
Desde la cumbre el espectáculo cambia radicalmente. Luego de comenzar la excursión saliendo de un hermoso bosque, la vista de devastación, producto de la erupción, sobrecoge y a la vez maravilla. Una enorme olla, con un creciente promontorio en el centro marca el espectáculo. Por su costado norte, justo frente a nosotros, se aprecia el área destruida, destacándose Spirit Lake, un otrora hermoso lago, hoy con un destruido centro de turismo aventura. Como fondo de esta imagen, un recordatorio vivo de lo que fue este volcán: el cono perfecto del más imponente de los volcanes de las Cascades, el Mount Rainier. Nos sentamos a disfrutar del paisaje y a beber parte del limitado líquido que traemos con nosotros. Algo de conversación con otros excursionistas presentes y un intercambio de chocolates nos permitió un buen rato de camaradería con escaladores principalmente locales. La visión no deja de impactar. Hacia el este, Mount Adams también exige su cuota de respeto. El descenso resulta mucho más agradable, ya que la misma ceniza permite un avance amortiguado de mayor velocidad. En poco más de una hora estamos de regreso en el bosque y otro tanto después, en el auto, despidiéndonos de la montaña. Una rápida parada a registrar nuestra salida fue acompañada por abundantes cantidades de líquidos de los sabores más exóticos, y la compra de algunas postales de recuerdo. Las fotos en vitrina insisten en recordarnos el violento cambio que sufrió esta montaña, hace sólo dos décadas, lo que en tiempo geológico es absolutamente un efímero instante. Las imágenes a la venta se entremezclan con la excursión realizada, quizás reforzando el concepto de que es la naturaleza la que marca el ritmo de los eventos de los seres humanos, y no al revés. Otra aventura y otra lección aprendida.
Restricciones de acceso Hoy protegido por el Mount St. Helens Volcanic Monument, el volcán puede ser visitado bajo condiciones que aseguran que la creciente demanda de los visitantes no altere tanto física como biológicamente su proceso natural de recuperación. Por tal razón se estableció en 1987 un sistema de permisos de escalada para transitar sobre los 4.800 pies de altura (cerca de 1.600 mt) y que rige desde el 15 de mayo al 31 de octubre. Durante estas fechas, sólo se permite un máximo de 100 visitantes por día, quienes deben portar en todo momento su permiso. El costo del permiso es de US$15, válido sólo por las 24 horas reloj del día de emisión, y puede ser reservado con anticipación al coordinador de escalada (360) 247 3900. Los permisos son pagados al llegar a Jack’s Restaurant and Store (360) 231 4276, ubicado a 23 millas al este de Woodland y la interestatal 5 del estado de Washington. En este lugar además se pueden adquirir mapas y otros recuerdos del parque. Se incluye un folleto instructivo de las rutas y recomendaciones seguridad y de bajo impacto al terreno. Fuera de estas fechas, dadas las condiciones climáticas en los diversos recorridos del volcán, la afluencia de público es notablemente menor, por lo que no se requiere de permiso pagado, ni existe cuota máxima de escaladores. Sin importar la fecha, todos quienes busquen subir por sobre los 4.800 pies deben registrarse tanto a la llegada como al regreso. Recomendaciones para la ascensión Ninguna de las dos rutas (Climbers Bivouac y Monitor Ridge) de acceso a la cumbre por el lado sur es excesivamente técnica, no existiendo la necesidad de utilizar cuerdas u otros implementos, pero requieren de un estado físico apto para enfrentarse a unas 5 horas de ascensión sobre terrenos empinados, duros y difíciles. Particularmente las últimas dos horas se recorren por la ruta conocida como Monitor Ridge, que ambos accesos comparten, y se caracteriza por la presencia de mucha piedra y también cenizas en forma de acarreo que pueden desanimar al más empecinado de los escaladores. Se recomienda llevar lo siguiente:
Fotos: Rodrigo Sandoval, Septiembre 1998, Washington USA
Siguientes fotos: cortesía de USGS/Cascades Volcano Observatory.
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