Voces de la Corriente - Andre Saint-Valle

Spring Creeks

En otros países he visto que les llaman "manantiales". Aquí en Chile no se usa muy seguido aquel término, y de hecho he escuchado mucho que se utiliza la misma expresión inglesa "Spring Creek". Hablemos de lo mismo. Según mi definición, un Spring Creek es un cuerpo de agua corriente, cuyo total o gran parte de su caudal proviene de fuentes subterráneas. Pero la verdad es que hay muchas otras características, y las más llamativas tienen que ver con la vegetación acuática que crece en el lecho gracias a la estabilidad de la temperatura y oxigenación del agua proveniente del subsuelo. Al haber una vegetación especial, se favorece la proliferación de vida acuática especial, desde los microorganismos, hasta los depredadores, pasando por los insectos y los peces.

Muchos pescadores acostumbran a preferir grandes ríos, en la búsqueda de peces de gran tamaño. Algunos prefieren los lagos por la misma razón. Yo prefiero disfrutar mi día de pesca ante todo. Si es con un buen amigo, mejor aún. Los spring creeks siempre me han producido esa suerte de fascinación. Por un lado, la pesca puede ser sumamente difícil, pero el desafío de aplicar toda la astucia y técnica para vencer a un pez, maravilla natural, es más sublime en mi propia percepción. No he visto peces más inteligentes que aquellos que viven en un spring creek, lo que me hace admirarlos aún más. Son ellos quienes me permiten alcanzar la sensación de ser un pescador evolucionado, no en capacidad y conocimiento, pero sí en el origen de mi fascinación.

En Suiza no recuerdo haber conocido ningún Spring Creek, pero mis años en USA me dieron la oportunidad de saborear esa exquisita y muy fina oportunidad de pesca. En mi experiencia, los SC promueven el uso de equipo más liviano y delicado para la pesca, ya que las aguas sumamente cristalinas, junto con la falta de una fuerte corriente, hacen que los peces estén en condiciones más prístinas, dándoles la oportunidad de ver todo lo que sucede a su alrededor.

En alguna ocasión pude visitar uno de los más famosos, el Henry's Fork, en Idaho. La verdad es que no es 100% spring creek, pero las condiciones que se dan son claramente las mismas que he visto en otros. De más al norte, los que recuerdo con más emoción son el Armstrong, el Nelson y el Depuy's, los tres a sólo una corta manejada desde Livingston, Montana.

Hay otros spring creek en Montana, y en otros lugares también. De hecho recuerdo un día de Septiembre, hace unos 30 años, que fui con mi amigo Nick Peddar a uno de estos spring creeks desconocidos de la región. Es un estero pequeño que aparece del faldeo de un cordón montañoso y luego de un accidentado recorrido deposita sus aguas en un río más grande. En esa época del año, finalizando el verano, aún hace calor, pero los ríos no traen mucho caudal. Decidimos ir por el día, y sin siquiera empezar temprano. Era una época en que no existían las legiones de pescadores que hoy frecuentan esa región. Lo que siempre me gustó más de aquel curso de agua son las tremendas eclosiones de mosquitos (midges), aunque se encontraban más frecuentes y densas en otros meses del año.

Nos preparamos con cañas de bamboo muy delgadas y de lenta acción -- que es lo que disfruto del bamboo. El día seminublado dificultaba poder divisar truchas en la corriente, pero la actividad de superficie fue más que suficiente. Nick observó un par de minutos la acción hasta que decidió tomar una pequeña mosca (en ese entonces, casi nadie usaba ninfas, por lo que la elección indicaba evidentemente usar una mosca seca). Yo sólo miraba este proceso. Un ser humano tratando de entrar en sincronía con un evento de la naturaleza: una eclosión. Nick comenzó a balancear su caña en un sutil y gracil bamboleo. No hubo trucha que notara cuando la línea se posó a unos 2 metros a la derecha en la sección sombreada del cauce. Lo que efectivamente notaron fue la imitación que cayó un metro más arriba en la corriente. Sólo alcanzó a derivar diez segundos cuando una suave y delicada interrupción del agua se transformó en un círculo alrededor del punto donde debía estar el mosquito hecho de plumas. Nick, con su clásica calma alzó su brazo para clavar a la trucha.

Cuando viajé a Chile no sabía nada de sus cursos de agua, y menos podría haber estado informado de los spring creeks. Hasta cierto punto ese tema me preocupaba, ya que no conozco otra situación más delicada y a la vez técnica que enfrentar uno de estos ríos y es lo que me hace disfrutarlos tanto.

Fue gracias mi labor forestal que pude viajar a la décima región y recorrer parte de las zonas interiores. No fue hace muchos años que me tocó volver por enésima vez a la zona. Esta vez, con el término spring creek en mi mente. Gracias a un buen dato, me preparaba a pescar en uno de los spring creeks más resguardados que he visto. Al parecer nadie o muy poca gente sabe de su existencia. Eso le daba cierto atractivo preestablecido. Al llegar al lugar, comencé a preparar mis aperos para la experiencia. Saqué una vez más una caña de bamboo. La línea era muy liviana, pero adecuada para la acción de la caña y las condiciones que esperaba encontrar en el agua. Mi compañero de esa vez, Andrés Vicuña, estaba concentrado en su propio proceso cuando le dije que estaba listo para ir. Siendo él quien conocía el sendero para cubrir los últimos 300 mts. hasta el lecho mismo, tuve que esperarlo mientras se sonreía sin palabras.

Cuando salimos del bosque, el cuerpo de agua apareció abruptamente ante nuestros ojos. El día soleado acentuaba poderosamente los verdes de las nalcas de la orilla y muchos de los coihues y ñirres del bosque lateral. Andrés me insistió que era el momento de proceder con cautela, puesto que las truchas, algunas farios hasta de cinco kg., acostumbraban frecuentar el sector cercano al sendero. Pese a la emoción del espectáculo, quise que Andrés comenzara la acción para poder observar unos momentos. Se acercó sólo hasta unos 5 mts. de la orilla y comenzó a lanzar su línea flotante con una imitación de ninfa de libélula hacia la orilla opuesta, oscura por la vegetación de la ribera.

El silencio del ambiente fue sólo interrumpido por el clásico sonido de un gran martín pescador que pasó sobre nosotros y el graznido de una garza que se divisaba a lo lejos. Andrés lanzaba con delicadeza una y otra vez, intentando que su línea no fuese detectada por los habitantes de la oscuridad. Como la corriente en este sector era muy suave, la mosca era recogida con suaves tomadas de línea, luego de que tomara profundidad gracias al largo y delgado leader. La paciencia de Andrés rindió frutos luego de 20 min. de constante trabajo, cuando una sombra que venía subiendo por el fondo, se dirigió implacable a atacar la imitación. El tirón fue evidente, incluso para mí que estaba a diez metros de la orilla. Luego, la carrera corriente arriba en pos de la seguridad de la abundante vegetación. El carrete sonaba y la caña se doblaba, mientras la expresión de satisfacción de Andrés explicaba todas las sensaciones internas del momento. Unos minutos después, la impresionante fario de 40 cm. volvía lentamente a la oscuridad del fondo, luego que mi compañero la liberara.

Spirng Creek en la Región de los Lagos

El resto del día tuvo escenas similares, afortunadamente teniéndome a mí como protagonista también. Todos fueron peces especiales y la delicadeza con que enfrentamos la pesca en este spring creek, que más parecía laguna, fue lo que me dio la incomparable sensación de una excelente jornada.

Otro momento especial se dio cuando una hermosa pareja de nutrias, en Chile llamadas huillines, se deleitó jugando en un pozón cercano a la orilla. Por unos minutos parecieron ignorarme, aunque sólo me encontraba a unos pasos de ellos. Luego, sin asustarse, parecieron encontrar incómoda mi presencia como "mirón", por lo que emprendieron el nado corriente abajo.

Aquel día fue fantástico. No podría haber sido de otra manera en un curso de agua como ése. Cada spring creek tiene su propia personalidad. He conocido otros en la alta cordillera chilena que parecen manejar su exclusivo idioma. Eso los hace más atractivos, pues es necesario entender cómo se mueven y cómo viven estos cursos de agua de origen subterránea para entrar en sincronía con su biología. De esa manera, lograr una jornada de pesca exitosa, ... pero más importante, poder sentir por breves instantes -- mágicos momentos -- que soy otro elemento más de esta poderosa naturaleza, fluyendo con las cristalinas aguas de un spring creek.


André Saint-Valle nació en Suiza y después de pasar varios años por Canadá y EEUU, se instaló en Chile como consultor forestal desde los años '70. Ha dedicado gran parte de este siglo a recorrer distintos lugares del mundo, siempre con su caña.
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