Voces de la Corriente - Andre Saint-Valle

Dos Maravillosos Parques Americanos
Creación de la Especie Dominante

Creo que a todo amante de la naturaleza le resulta emocionante visitar un lugar que conserva las mismas características biológicas que se podían observar siglos antes. Cada zona de este planeta tiene sus características propias y eso las hace especiales. Pero es claro que el avance de la civilización en el último siglo ha afectado profundamente las condiciones de estas áreas naturales.

A pesar de eso, como sociedad de humanos hemos dado algunos sabios pasos para perpetuar algunas de estas áreas para generaciones futuras. Tal es el caso de la creación de los Parques Nacionales. De ser bien definido y administrado, un parque nacional, puede albergar un completo y fantástico ecosistema que puede en muchos casos representar la presencia de la naturaleza original en un lugar particular.

De los parques que he podido conocer, quiero destacar dos en particular. A pesar de estar ubicados a miles de kilómetros de distancia, ambos parques constituyen una expresión poderosísima del encanto de la naturaleza. El primero es el que se considera como el primer parque nacional de America y uno de los más famosos. El segundo, es quizá la muestra más impactante de combinación geológica, donde flora y fauna han aprendido a convivir con los elementos.

El Parque Nacional Yellowstone, en el noroeste de EE.UU. es una zona privilegiada con vida animal. Es posiblemente el aspecto más destacado, sin despreciar las impactantes caídas de agua del valle del Río Yellowstone o las impresionantes fuentes de agua caliente conocidas como geysers. Su diversidad de fauna nativa de Norteamérica han atraído a cientos de miles de visitantes desde su creación en 1872. Varias especies de ciervos, como los abundantes Elk, o los simpáticos Mule Deer, los Antelopes, los característicos bisontes, acompañados de osos negros y grizzlies, y los recientemente reintroducidos lobos, son de las especies más famosas y fotografiadas dentro del parque.

Yellowstone Park

La flora de Yellowstone no es menos impactante. Muchos arbustos, flores silvestres, y árboles son un adorno maravilloso para cualquier escenario natural. En los árboles se destacan ciertas especies que le dan un aspecto particular al parque: los Douglas Fir, los Spruce Fir, los Lodgepole Pines, y los maravillosos Aspen.

La geología del parque se centra en la dinámica actividad de los cautivantes geysers que adornan el sector suroeste. El más famoso de ellos, el Old Faithful, es considerado una de las atracciones principales de Yellowstone, habíendose determinado a través de los años su secuencia de erupciones hasta con 5 minutos de precisión. Las terrazas construidas por la emanación de aguas minerales en las Termas de Mammoth, en la entrada norte del parque impresionan al visitante. El valle del Río Yellowstone que corre hacia el norte desde el lago del mismo nombre muestra el impactante efecto de la oradación de la tierra y la roca a través de miles de años. El punto destacado de este valle se da en la zona de las caídas de agua, distinguiéndose la cascada inferior y la superior.

Los cuerpos de agua son protagonistas especiales en este parque. El lago y río Yellowstone marcan la pauta por el este del parque. Al norte, el valle del Río Lamar con sus afluentes, entre ellos el Slough Creek, destaca entre el paisaje de pradera. Por el oeste, el Firehole, el Gibbon y el Madison demarcan la huella de vida. Al sur, los lagos Shoshone, Lewis y Heart son verdaderos puntos azules entre un paisaje verde-amarillo. Fluyendo desde ellos, las aguas avanzan por los cauces del Río Lewis, apoyado por el flujo del famoso Río Snake.

Son verdaderas multitudes las que visitan este parque año a año. Aún con esta carga de visitantes, Yellowstone mantiene su esencia intacta. Ni los incendios del 1988 han logrado opacar la belleza natural de este rincón protegido de nuestro planeta.

Al otro lado del mundo, en el mismo continente, yace un parque que se identifica fuertemente con el término "impactante". En plena Patagonia Chilena, el Parque Nacional Torres del Paine es uno de los más grandes del hemisferio sur y posiblemente el más famoso de este sector del planeta. Declarado reserva de la biosfera, hoy es un reflejo expresivo de las características de la naturaleza en este lejano y austral lugar. Los elementos dominan y reinan en estos parajes. El viento patagónico, la lluvia, el sol, son simples manifestaciones de poder del clima.

Torres del Paine, Chile

La naturaleza se explaya profundamente a través de fauna, flora y geología. Entrando al parque, el Lago Sarmiento marca el paisaje con su azul profundo. Varias manadas de guanacos hacen las veces de comité de bienvenida. Estos camélidos nativos de esta parte del mundo, se han reproducido con gran éxito en el parque. Conviviente de estos cuadrúpedos, nuestra avestruz - el ñandú - es hoy en día un ícono destacado del Paine. Junto a otras especies de aves, como las bandurrias y los caiquenes, y sus acechadores, los zorros, conforman la fauna más característica.

Avanzando por el camino aparece antes los ojos del visitante el impactante macizo rocoso del Paine. Como pilares frontales, los Cuernos del Paine constituyen seguramente la cara del parque a la fama mundial. El impactante color esmeralda del lago Nordenskjöld, el Pehoé y el Río Paine, con su salto grande y salto chico, contrastan con el cielo y el granito oradado por el trabajo de glaciares milenarios. Las Torres del Paine se destacan desde el este del parque. Los glaciares Grey, Pingo, Dickson están entre los blancos protagonistas del Paine por el lado norte, hacia campo de hielo sur, así como los bosques de Nothofagus - lengas, ñirres, y coigües - que constituyen las verdes ornamentas en la región.

Muchos extranjeros se cuentan entre los visitantes del parque, a veces superando en grandes números a los chilenos. Aún así, Torres del Paine se ha transformado en un santuario para la observación de fauna autóctona, así como de los deportes aventura como el montañismo en el macizo central, el rafting en las aguas del Grey y del Serrano, la pesca en las mismas aguas del Serrano, y el excursionismo en gran parte de la extensión de este paraíso austral.


¿Cuál es la enseñanza detrás de este corto ensayo? Mucho hemos escuchado de cómo hemos destruido, como humanidad, nuestros entornos naturales buscando satisfacer necesidades de corto plazo. No siempre se destaca los esfuerzos ya realizados por preservar área de destacadas características naturales. Yellowstone y Torres del Paine son dos ejemplos puntuales. Hay otros varios. Pese a no ser suficientes, es un primer paso que espero, como habitantes de este planeta, lleguemos a multiplicar. Numerosos proyectos de explotación de recursos naturales amenazan con destruir el sueño de preservar más espacios como los mencionados.

¿Somos realmente dueños de esa tierra? Creo que uno de los conceptos más fuertes de la existencia de parques como aquellos es el concepto de "bienvenido cualquier ser humano". No hay necesidad de establecer dueños del terreno, aunque por razones prácticas, alguien tiene que administrar el acceso, así como la mantención de dichos lugares y es la razón válida de cobrar entrada.

Nuestros antepasados conocieron esas tierras y las compartían con sus congéneres y muchos otros seres. No existía la necesidad de proteger esos lugares. Por definición estaban ahí para todos. Es en nuestra civilización actual que se creó el concepto de áreas protegidas. Interpretable como "esta área está protegida de la acción evidente de destrucción por parte de cualquier ser humano". Insisto, como especie animal, no somos dueños de la tierra. Debemos, en todo caso, reconocer que somos la especie dominante y poblamos casi todas las regiones de este planeta. Entonces, debemos ser capaces de usar ese potencial para permitir que nuestra tierra, nuestro planeta, sobreviva a nuestra presencia. 

Queda planteada la pregunta
¿Lograremos evolucionar de especie dominante a especie líder y protectora? ... tú dime ...

Fotos de Yellowstone: Rodrigo Sandoval U.
Fotos de Torres del Paine: Verónica Sandoval U. y Nicolás Varela P.


André Saint-Valle es un suizo que vivió muchos años en Canadá y EEUU, para luego quedarse en este austral país. Ha dedicado gran parte de este siglo a recorrer distintos lugares del mundo, siempre con su caña.

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