Voces de la Corriente - Andre Saint-Valle

El Embrujo del Bosque

El bosque tiene un embrujo especial, y estoy seguro que cada ser humano es capaz de percibirlo en su propia dimensión. El embrujo va más allá que una simple expresión de amor por los árboles. Es el bosque un ente de personalidad propia, que esconde en su interior numerosos secretos. Tal como aquellos pequeños arroyos que corren desde la cordillera, o esas pequeñas lagunas, invisibles hasta que nos encontramos a sólo metros de su orilla. Son secretos bien guardados en muchos casos.

En esta ocasión no hablaré del bosque austral como expresión de flora, propiamente tal, sino que me centraré en aquellos rincones en el bosque que siempre me han atraído como el pescador con mosca desde el alma que siempre he sido. En mi visión general, si no hay bosque, no hay maravilla natural que le de un atractivo tan poderoso a las actividades al aire libre. Lo que no significa que un estero cordillerano, donde la vegetación no alcanza a crecer, carezca de atractivo. Sin duda lo tiene, pero de una manera distinta.

En esta misma revista se han publicado relatos de viajes de pesca al sur de Chile con títulos como "El Reino del Chucao" o "Tras la Huella del Yakshal". Son hermosos títulos que describen explícitamente la magia que profesan algunos de los más clásicos habitantes del bosque como lo son el chucao, hermosa ave del suelo del bosque, y el magnífico huemul o yakshal, el mamífero más reconocido de la zona austral. Implícitamente, estos relatos refieren las experiencias de los aventureros al internarse por los dominios de estos enigmáticos habitantes de las profundidades del bosque. También, hace unas ediciones me referí a un "Lago de los Sueños", el que salta a la vida real luego de permanecer por muchos años en mis memorias durante mis horas dormido. Precisamente la maravilla de aquel lago de ensueño era su entorno: cerros y bosque.

Bosque de Alerces

No es secreto que el gran porcentaje de quienes leen esta revista son pescadores con mosca, y simultáneamente experimentan de una u otra forma la misma fascinación por el entorno en el que acostumbran pescar. No soy la excepción. Parte de mi fascinación por los bosques se remonta a mis primeras experiencias en la pesca con mosca, en mi nativa Suiza. Aunque aquellos bosques hoy en día no son lo que eran en ese entonces, hace más de medio siglo.

Entonces, en esta ocasión quiero hacer un ambicioso intento de describir en palabras el embrujo que en mí provoca el bosque, en particular el bosque chileno, que esconde para mi parte pescadora, los más increíbles y sorprendentes parajes secretos y a la vez maravillosos.

" ... imagínate la entrada. Son varios coihues de gran tamaño los que marcan el límite entre el verde follaje y el sendero por la ladera del cerro, por el que se accede a aquel lugar secreto, en que hermosas marrones de vívidos colores hacen de las suyas en una pequeña laguna flanqueada por pequeños esteros afluentes. Los coihues parecen tomar una posición de umbral, arqueándose sobre el estrecho sendero por el que vengo recorriendo hace ya un buen rato."

" ... no hago más que entrar en el bosque, y vuelvo a sentir esa humedad característica de los bosques húmedos de la zona austral. Una suave brisa ayuda a que el aroma del verde follaje inunde mis pulmones, dándome la sensación expectante de que algo mágico va a ocurrir. Se siente a lo lejos el golpeteo de un pájaro carpintero. Luego un silencio. Y de pronto, aquel profundo y hechizante canto, de un chucao."

" ... avanzo por el sendero, apenas perceptible en sectores, por la presencia de enormes helechos que flanquean el camino con impactantes ramas, delatando la riqueza del suelo y del aire. Se sienten los vuelos de las aves unos metros sobre mí. Siento que me observan. Sólo espero que me reconozcan como su admirador."

" ... pasan los minutos. El sol se filtra por entre las ramas, allá desde las alturas. Una corta subida rompe el infinito conjunto de curvas por las que el sendero se extiende entre los milenarios troncos de Nothofagus. Al final de aquella loma, aparece el espectáculo mágico. El bosque se abre apenas para dejar espacio a una hermosa laguna color esmeralda."

" ... desde el mismo sendero se alcanza a apreciar un pequeño estero que en una baja cascada entra a la laguna, alimentándola constantemente de agua fresca. Apenas hay una brisa que altera la impecable superficie de ese ojo de agua."

" ... me acerco a la orilla, pudiendo darme cuenta de la cristalinidad del agua tan perfecta, que profundidades de 4 y más metros se ven con nitidez. Ramas sumergidas, cadáveres del bosque envolvente yacen en el lecho de esa hermosa laguna escondida. Entre las ramas y otras plantas acuáticas logro apreciar sombras. Se mueven plácidamente, absolutamente ausentes de cualquier amenaza. Son truchas marrones de hermosos colores, que ayudados por la claridad del agua, lucen unos enormes lunares rojos en su lomo."

Otras Ediciones de
Voces de la Corriente

La Primera Vez
Spring Creeks
Un Guía Invernal
Dos Parques Americanos
Un Ciclo de Vida
Primavera
Código del Pescador
Brooks en Año Nuevo
Pescando muy Tarde
Lugares Especiales
Cierre de Temporada
El Espíritu de Aventura
El Lago de los Sueños

" ... son muchas. Las veo nadar por todos lados. Algunas son grandes. Enormes o gigantes incluso para lo que puedo esperar de un ojo de agua de este tamaño. Rondan por su territorio, buscando alimento, con seguridad. En el aire, algunas libélulas delatan el alimento bajo la superficie. No es de extrañarse el tamaño de los peces. Es una maravilla."

" ... me siento en un tronco caído, a pocos metros de la orilla, y contemplo el espectáculo. No traigo caña. No la necesito. El espectáculo visual sobrepasa cualquiera de los otros sentidos e instintos de un pescador. La gama de coloridos, la sensual brisa que apenas agita las ramas superiores de los enormes árboles. Y esas hermosas formas alargadas, que plácidamente cruzan entre ramas y algas del fondo. No necesito moscas ni caña. Pasan los minutos, y emprendo el regreso, consciente de haber sido testigo una vez más de la maravilla de un bosque embrujado."

Esa es mi manera de describirlo. Es mi manera de relatar un encuentro puntual que tuve con una laguna escondida en el sur de Chile, en un hermoso día de primavera, hace unos años, cuando la temporada aún no se abría y religiosamente, y por respeto a los peces, yo acataba firmemente. La laguna existe. Las marrones existen. Y el bosque, afortunadamente, la esconde.

Hasta la próxima.


André Saint-Valle es un suizo que vivió muchos años en Canadá y EEUU, para luego quedarse en este austral país. Ha dedicado gran parte de este siglo a recorrer distintos lugares del mundo, siempre intentando aprender de la vida a través de la naturaleza.

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