Estar de vuelta en una ciudad en la que casi crecí ha sido una experiencia de reencuentros. Muchas personas a quienes no veía por algunas décadas, sensaciones, olores y por supuesto, he podido visitar muchos de los lugares favoritos de mi adolescencia. En mis años de ausencia Vancouver, en el extremo suroeste de la provincia canadiense de British Columbia, ha crecido enormemente y más aún se ha notado la llegada de inmigrantes, principalmente de oriente en cantidades sorprendentes, lo que de cierta manera le ha dado cierto aire cosmopolita a esta urbe. Pero la cercanía de la imponente naturaleza ha mantenido, al menos en mi visión, ese espíritu que esta ciudad del Pacífico Noroeste me enseñó hace muchos años. En virtud de esto, las oportunidades de aventura no han cambiado radicalmente. Gracias a Dios. Una de las cosas que tanto extrañaba y que fue una de las primeras que busqué hacer en mi primer año de vuelta en estas tierras, es la pesca de Sea Run Cutthroats. Más que por los peces mismos, es por la sensación y la experiencia de pasar una jornada en buena compañía, lanzando pequeños streamers en una caleta o bahía de aguas calmas, intentando tentar a alguna de las usualmente abundantes truchas cutthroat, de variedad coastal. En British Columbia, la especie salmonídea más abundante es la arcoiris (Oncorhynchus mykiss) y en segundo lugar encontramos la cutthroat (Salmo clarki), por lo que los pescadores de esta parte del mundo han dedicado décadas a conocer sus características y comportamiento. Dentro de las cutthroat se reconocen dos subespecies: la Coastal Cutthroat y la Westslope Cutthroat. El nombre “cutthroat”, que traducido al castellano significa “Garganta Cortada”, nace de la presencia de una visible mancha roja bajo la mandíbula inferior, aunque en algunos especímenes, particularmente de coastal cutthroat, esta mancha es poco visible. Las Coastal Cutthroat (Salmo clarki clarki) es encontrada en interesantes cantidades en ríos, esteros y lagos de la costa del Pacífico. A primera vista puede parecerse mucho a una trucha arcoiris, pero las cutthroat se diferencian en primer lugar por la mancha roja ya mencionada, y además por la presencia de pequeños dientes en la parte posterior de la lengua y una larga mandíbula que se extiende más allá del ojo. Adicionalmente, las manchas en el cuerpo de la cutthroat cubren una mayor superficie y además son algo más grandes. Entre las dos subespecies de cutthroat de esta región, la Westslope se diferencia de la Coastal, ya que esta última tiene una densidad uniforme de manchas entre la cabeza y la cola, mientras que la primera mantiene una mayor densidad hacia la mitad posterior de su cuerpo.
Las Coastal Cutthroat, al igual que otras especies de truchas se presenta en diferentes coloraciones que van relacionadas con características ambientales. Además, al igual que las conocidas arcoiris, la cutthroat alcanza la madurez para desovar al cuarto año y en muchos casos sobrevive para efectuar posteriores desoves. Este desove usualmente se produce al terminar el invierno o comenzar la primavera, lo que en el hemisferio norte se da entre marzo y mayo. Las Sea Run Cutthroats son simplemente cutthroats que han adoptado un comportamiento migratorio entre ríos de agua dulce y el mar, en forma constante como parte de su ciclo de vida. Sucede que en muchos de los pequeños cursos de agua de la costa pacífica la cantidad de alimento no es suficiente para sustentar una población abundante y saludable, lo que obligó hace muchos siglos a las cutthroat a aprender a soportar los cambios químicos entre el agua dulce y el mar, de modo de poder optar a una fuente de alimento más consistente en aguas saladas. Si la fuente de alimento no es abundante, esto incide directamente en la tasa de crecimiento de cada individuo, por lo que usualmente les toma entre 5 y 6 años llegar a un tamaño de 50 cms aproximadamente. Aún así, las sea run cutthroat y todas las cutthroats para este efecto, no llegan a grandes tamaños. En su madurez, al cuarto año, una trucha cutthroat rara vez superará los 2 kg de peso, aunque existen registros de capturas de sobre los 4 kgs en lagos litorales como el Great Central, Buttle y Powell y algunos aislados lagos de las Canadian Rockies. De todos modos una trucha que se acerque a los 2 kgs sigue siendo considerada un trofeo.
Muchas poblaciones de sea run cutthroat son pequeñas y muy frágiles, particularmente ante la amenaza de la reducción y contaminación de su ambiente, principalmente por la industria y por la urbanización de las costas, así como por la tala de bosques costeros y la extracción de diversos recursos. Para proteger los grupos de cutthroats salvajes, las aguas intermareales al sur de Cape Caution y todos los ríos de tierra firme al sur de Jervis Inlet han sido designados exclusivamente para Catch & Release (captura con devolución) para truchas cutthroat. Aunque no lleva muchos años esta normativa, anteriormente una gran parte de los amantes de este tipo de pesca ya habían adoptado la práctica de la pesca con devolución, de modo de hacer su parte en la protección de una especia tan amenazada. La atracción principal que las Sea Run ofrecen a los pescadores con mosca es su disposición a atacar moscas en la superficie. No se trata de imitaciones de pequeños insectos como sería el caso de sus parientes de aguas interiores, sino que la opción de atacar imitaciones de pequeños peces y crustáceos cerca de la superficie, con gran decisión y determinación. Es por esto que para la gran mayoría de los pescadores que disfrutan de este tipo de pesca se organizan con equipos relativamente grandes para poder lanzar distancias, encontrándose las líneas y cañas de números AFTMA #6 a #8 en la gran mayoría de estos casos. La línea, contrario de lo que podría pensarse es una flotante, de peso en la parte delantera (Weight Forward Floating Line), precisamente con la intención de aprovechar la disposición de estas truchas a atacar presas cerca la superficie. Como patrones, usualmente pequeños streamers y moscas húmedas son todo el arsenal que los fanáticos de la Sea-Run Cutthroat necesitan. Incluso patrones tan simples como la Woolly Bugger en colores claros son suficientes para producir excelentes resultados. Este tipo de pesca ha producido a través de los años numerosos patrones producto de la creatividad de los pescadores, principalmente del siglo XX. Varios de ellos son variaciones de otros patrones clásicos y creaciones derivadas de la observación del comportamiento alimenticio de estas truchas. Uno de estos casos es el Rolled Muddler, un streamer usualmente atado en anzuelos número 12 y 10, que es una excelente imitación de algunos de los pequeños peces costeros que abundan en estas aguas.
Hace sólo unas semanas que anduve pescando Sea Run en la zona costera de Vancouver. Para ser preciso, uno de los destinos más socorridos por mí en salidas por el día es la zona de Howe Sound, a sólo unos kilómetros por la costa desde North Vancouver. En esta última ocasión salí temprano con mi amigo Ben, a quien no veía hace unos 20 años. Rápidamente planeamos la salida, tomando el transbordador que va 4 veces al día entre North Vancouver y Hopkins Landing. Al bajarnos en ese pequeño puerto, caminamos con unas simples mochilas hasta llegar a una de las playas cercanas. Nos sentamos junto a un árbol, comimos nuestro segundo desayuno, nos pusimos los waders y armamos nuestras cañas. En mi caso, la elección fue una Thomas & Thomas Emerger #7, una caña bastante fuerte, que me permite largos lanzamientos con una línea flotante 7, weight forward. No alcancé a atar una provisión interesante de opciones, por lo que Ben rápidamente me entregó algunas wet y unos streamers de su caja. El primero que até al líder fue el Rolled Muddler, que según Ben era carta segura con las Sea Run Cutt.
Nos separamos por un par de metros, para poder lanzar con tranquilidad y sin preocupación, a la vez que podíamos mantener una conversación razonable, ya que teníamos mucho que comentar en una jornada como ésa. El día: soleado, temperatura agradable. Poco viento y el aire marino se percibía sutilmente en una bahía bastante calma. Mis primeros lanzamientos fueron bastante deficientes de acuerdo a mi auto percepción, pero poco a poco mi muñeca se fue reacostumbrando a este tipo de pesca y mientras iba mejorando mi distancia, pude disfrutar junto a Ben de dos hermosas Sea Run que él capturó hábilmente. La técnica de presentación, tal como le lo recordó Ben, es simple. Se lanza lo más adentro posible, aunque en muchos casos las truchas sólo se encuentran unos 15 m hacia afuera. Luego, sin necesidad de dejar que el streamer tome profundidad, se comienza a recoger a tirones esporádicos, pero consistentes. La idea es simular un pequeño pez en apuros. Las truchas no se intimidan con subir a la superficie y atacar fuertemente y en varias ocasiones con una sorprendente sutileza a estos patrones en nado. Al poco rato me tocó a mí el primer tirón al final de mi línea. No alcancé a clavar la trucha, pero definitivamente fue un empujón de ánimo que me mantuvo lanzando con gran ansiedad por otros minutos. Afortunadamente mi impaciencia no fue explotada y pocos lanzamientos después conecté con una activa trucha que luchó valientemente por soltarse hasta que la tuve en mis manos. Luego, con mucha delicadeza, la dejé ir. Fue la misma sensación de décadas antes. Las truchas siguen siendo las mismas y es una oportunidad muy especial y distinta de disfrutar de una jornada de pesca que es radicalmente diferente al esquema que conocemos la mayoría de los pescadores. Estas hermosas y pequeñas truchas no serán consideradas como un pez de pelea por muchos pescadores, pero en esencia siguen manteniendo ese espíritu salvaje de truchas nacidas y desarrolladas en libertad. Hasta la próxima. |
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