Voces de la Corriente. - André Saint Valle

El Precio del Progreso

Una reciente edición de la columna “Aguas Silenciosas”, que habló específicamente de los Scuds, esos pequeños camarones de agua dulce, me motivó a hacer un recuerdo y una reflexión.

Hace varias décadas, mucho antes de visitar Chile por primera vez, cayó en mis manos un ejemplar de “The Fisherman’s Winter”, otra de las grandes obras del escritor británico-canadiense Roderick Haig-Brown. En dicha obra, este autor describe con lujo de detalles de todo tipo una larga visita que realizó a las aguas chilenas entre diciembre de 1951 y febrero de 1952. En dicha ocasión tuvo la oportunidad de probar las aguas de la zona sur de Chile, recorriendo desde la Laguna del Maule hasta los alrededores de Petrohué. Con gran prosa y una sorprendente capacidad de detectar los detalles más esenciales de cada lugar que conoció, Roderick Haig-Brown contribuyó de esta manera a documentar las maravillas naturales de la tierra chilena, en los ojos de un apasionado pescador con mosca y naturalista. Para mí y cualquier ferviente mosquero del hemisferio norte se hace difícil no compartir cuánto se maravilló este experimentado pescador, en tierras que entonces sonaban tan remotas. Fue unos buenos años después que tuve la oportunidad de hacer mi propia versión del viaje a Chile de Haig-Brown, aunque en mi caso con una tendencia más notoria hacia zonas aún más australes.

Con su descriptiva prosa, Roderick Haig-Brown dedicó uno de los capítulos del libro a su expedición de pesca a la Laguna del Maule, el cual tituló “El Lago de las Grandes Arcoiris” (The Lake of the Big Rainbows). Luego de pasar unos pocos días acampando a las orillas de este lago, previo a su intervención humana para transformarlo en un embalse, este maravillado inglés pudo experimentar la calidad de su pesca, tanto en las truchas, como en las oportunidades de presentación de moscas en sus aguas.

Rememorando algunos pasajes de esta obra, Haig-Brown habló de su primera trucha capturada en aguas chilenas, que fue precisamente en la mencionada laguna. “No creo haber visto antes una mejor arcoiris, de flancos gruesos, firme y brillante como una steelhead recién entrada al río. Al igual que otras truchas de ese día, su estómago estaba lleno de camarones de agua dulce o scuds (Gammarus limnaeus o algo muy similar) y otros pequeños organismos”. Haciendo referencia a la abundancia de estos pequeños camarones, Haig-Brown hizo una comparación de estas portentosas truchas con las renombradas Truchas Arcoiris de Kamloops, en Canadá, reconocidas por su potencia y energía. En esos días, aunque el mismo autor no pudo capturar las enormes truchas de más de 10 kgs que se sabía habitaban en este lago, pudo capturar varios ejemplares que en sus propias palabras superaron los 4 y 5 kgs de peso. Gran parte de su pesca la realizó con delicadas moscas, algunas imitaciones de scuds, de larvas de midge, de otros insectos alados, y en muchos casos tuvo mucho mayor éxito que sus compañeros de expedición, algunos de los cuales utilizaron cucharas y otros señuelos.

Para tener una noción aún más precisa de la laguna que tuvo la oportunidad de conocer ... “No hay botes en Maule y la carretera se extiende sólo un poco más allá de la ensenada al pie del lago. ... Mi compañero Henry ha estado otras dos veces antes y sugirió que pescáramos en la boca de un estero a cierta distancia de nuestro campamento, que según él mantenía refugio para algunos grandes peces”.

Posteriormente, en otro capítulo del mismo libro, escrito unos dos años después del viaje, Haig-Brown describe: “Entiendo que hay botes en el lago ahora y que la carretera se ha extendido cierta distancia por el costado del lago ahora. Cierto progreso se ha logrado en la muralla que dará forma al embalse, aunque no he escuchado noticia de que se haya subido el nivel del lago aún. Parece cierto que la represa tendrá un efecto adverso en la pesca. Los sectores bajos actuales y extensas camas de vegetación estarán sumergidos bajo una profundidad considerable de agua y se volverán menos productivos. Los bajos creados por el nuevo nivel del agua podrán similares en área a aquellos que se perderán, pero ya que el lago será drenado cada verano, difícilmente se volverán productivos. El lago es hoy un gran productor de plancton y dudo que esto mejorará de alguna manera. Pero represa o no, siempre habrá algunos peces, y ellos serán grandes”.

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Esencialmente, como se describe en la columna de los scuds, estos no son capaces de sobrevivir en abundancia en aguas que cambian constantemente sus niveles en forma drástica. Es un hecho que la construcción de la represa en los años posteriores produjo un cambio sustancial en el equilibrio que dicho lago había logrado desde la llegada de las truchas a sus aguas. Como consecuencia evidente de la disminución de scuds, la fuente de proteínas de las truchas disminuyó y por esa razón, los grandes peces comenzaron a escasear.

Me hicieron una invitación a pescar en la Laguna del Maule hace unos 10 años, pero desistí de ir. Las historias de que las grandes truchas ya no estaban se justificaban por el efecto de la represa en la población de scuds y de vegetación que había quedado sumergida por el alza de nivel. A esto se suma la constante presión que hasta el día de hoy hacen los pescadores de la zona, que utilizando las técnicas con estos peces, prohibidas explícitamente por la ley de pesca de salmonídeos, han acabado con cualquier trucha que ha osado engancharse en sus anzuelos con carnada viva (gusanos y otros), sin importar su tamaño o su estado.

Ciertamente la Laguna del Maule vio años mejores. Algunos pueden recordarlos, ya que sólo fue hace unos 50 años. Haig-Brown la recordó hasta el último de sus días. Pero muchos de nosotros ya no tuvimos la oportunidad de conocerla en su mejor época. ¿Cuántos otros lagos estarán hoy expuestos al precio del progreso? ¿De una represa? ¿De las desmedidas visitas de pescadores sin escrúpulos? Espero que ninguno ... pero ¿qué voy a saber yo? No soy más que un simple pescador, que vive lejos de Chile.


André Saint Valle es un suizo que vivió muchos años en Canadá y EEUU, para luego quedarse en Chile por varios años. Hoy reside nuevamente en Vancouver, Canadá. Ha dedicado gran parte de este siglo a recorrer distintos lugares del mundo, siempre intentando aprender de la vida a través de la naturaleza.

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