El Parque Nacional Yellowstone - Pablo Negri

"Existe una armonía majestuosa en el todo".
Nathaniel P. Langford
The Discovery of Yellowstone Park 1870

"Este nuevo y maravilloso campo", señaló Nathaniel Langford en 1871, "debe ser conservado como un parque nacional público para el deleite de todos los norteamericanos, sin importar el tiempo". Langford formaba parte de la llamada Expedición Washburn, la que encomendada por el gobierno de los Estados Unidos de Norte América, tuvo por objeto un acucioso estudio del área en aquel entonces. Tres expediciones confirmaron la necesidad, que por obra del congreso de dicha nación, un día 1° de marzo de 1872 decretó su creación. Hoy, con una superficie cercana a los 2.2 millones de acres que se extiende por los estados de Montana, Idaho y Wyoming, Yellowstone National Park constituye el parque nacional más antiguo del planeta, y el primero que gozara con dicha denominación en esta Tierra. Su territorio, habitado desde hace 12.000 años, se ubica íntegramente en antiguas tierras de indios Shoshones. Las mismas que vieran nacer a la joven Sacajawea, guía de aquella empresa de fábula liderada por Lewis & Clark entre 1804 y 1806, y sin cuyo esfuerzo no se habría alcanzado el éxito en aquella expedición que abriera la puerta al oeste norteamericano.

Pero no todo es feliz en la historia del Parque Nacional Yellowstone; 1988 es un año que se recuerda con lágrimas. Por entre ellas se pasean pesadillas de escarlatas violentos y ahogantes columnas de humo. Cifras cercanas a 990.000 acres del parque fueron arrasadas por el fuego, que en un día 20 de agosto de dicho año llegó a su cúlmine, con un infierno que barrió la maratónica cifra de 160.000 acres. Se necesitaron cinco meses de ardor y disputas, para que las autoridades bramaran por ayuda en el combate de aquellos incendios. En Yellowstone, así como en otros parques nacionales de los EE.UU., se acepta al fuego natural como un componente más del ecosistema. Y, sin embargo, muchos aún condenan a quienes bajo aquel prisma, permitieron que buena parte del parque desapareciera bajo brasas humeantes. Hoy, muchos de aquellos terrenos, sino todos, se han recuperado sorprendentemente, ofreciendo vistas diametralmente opuestas a las que alguna vez Langford observara con asombro.

Humo y fuego no constituyen únicamente sinónimos de incendio en Yellowstone. Representan, así también, el corazón de un maravilloso y activo fenómeno de origen geotermal, el que formado hace aproximadamente 600.000 años y de origen volcánico, cubre una extensión de 30 por 45 millas al interior del parque, mayoritariamente en su sector central. Desde esta caldera humeante brotan infinitos geysers y gran cantidad de aguas termales. De entre los primeros asoma el renombrado Old Faithful, el que se ubica en el sector llamado Geyser Basin, y cuyas erupciones anunciadas con prolija y aterradora exactitud, atraen por sí solas en época de temporada alta, a más de 25.000 visitantes diarios. En sus inmediaciones se levanta el tradicional y refinado Old Faithful Inn, antiguo y remozado hotel, que junto a una acogedora arquitectura sustentada en troncos, recrea buena parte de la historia del parque. En sus cercanías, fluye apacible y tibio en sectores, el renombrado río Firehole. De entre sus entrañas brotan espontáneas fumarolas, las que anuncian un lecho despierto e intranquilo, por el que tal cauce desagua en otro de los inmortales en pesca con mosca: el río Madison. Aquel del que heredaran su nombre aquellos puentes bajo los cuales Merryl Streep y Clint Eastwood, dieran forma a tan distinguida obra de la pantalla grande, y por el cual a lo largo de su ribera, corre la ruta que comunica con el acceso oeste del parque, y algo más allá, con el hermoso y vaquero poblado de West Yellowstone. Este último, una excelente alternativa cuando alojamientos como sitios de camping en el sector oeste del parque, se encuentran completos. Por qué no decirlo, algo bastante usual durante los meses de julio y agosto de cada año.

Mammoth Hot Springs

Mammoth Hot Springs, por su parte, representa el sector más popular de aguas termales. Todas y sin excepción, vedadas al baño público. Entre las escaleras que recorren el lugar con cuidado diseño, asoman una infinidad de piletas naturales desde las que desbordan aguas en ebullición, y en las que contrastando con blancos calcáreos y piedra caliza, aparecen algas y bacterias de colores sorprendentes, cuya capacidad de vida en tales temperaturas, no deja de extrañar.

A corta distancia de este último punto, en el poblado de Gardiner, y en la llamada "Tierra de los Grandes Cielos" - Montana, se ubica el acceso norte al parque, en donde aparece un completo y bien dotado centro de visitantes. En éste, es posible conseguir buena parte de lo necesario para orientarse, mapas de toda especie incluidos, las correspondientes licencias de pesca deportiva, y una buena variedad de souvenirs, entre otros menesteres. Amén de un encuentro con los conocidos rangers o guardaparques. El hermoso Mammoth Hot Springs Hotel se encuentra aquí, y constituye una alternativa de elegancia y confort para quienes desean evitar el camping, o las casas rodantes. Así también, para todos los amantes de aquella imponente estampa y cornamenta que muestran renos (Cervus canadensis) los que aquí pululan, atraídos por innumerables y frescas gramíneas, al igual que en el área cercana al Norris Geyser Basin, situada al sudoeste de este sector, cercano al centro del parque.

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Desde Mammoth, y hacia el este, la ruta atraviesa el Cañón del Río Yellowstone. Luego, y entre amplias estepas cubiertas por fragantes artemisas, a través de las que merodean buenas hordas de bisontes y uno que otro incauto coyote (Canis latrans), se deja por estribor el sinuoso río Lamar, y posteriormente, el arroyo Soda Butte. Estos dos últimos, con una buena pesca de nativas truchas cutthroat (Salmo clarki), si las lluvias no juegan una mala pasada. Desde aquí y con espléndidas vistas de la cadena de montañas Absaroka, la que en ocasiones provee con intempestivas tormentas eléctricas, es posible acceder al pueblo de Cooke City, situado al interior del siempreverde Gallatin National Forest, y acceso noreste del parque.

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Para aquellos que gustan de buenos hikes, detención obligada en la anterior ruta es el llamado Slough Creek. Un buen sitio de camping se ofrece aquí, de entre los 12 existentes en todo Yellowstone, todos los que se atienden bajo una modalidad de llegada-ocupación, sin derecho a reserva previa. Ubicado a orillas de este hermoso y transparente arroyo, antaño y en sus riberas, un buen número de osos grizzlies (Ursus arctos horribilis) y negros (Ursus americanus), hacían aparición en horas del crepúsculo, en busca de alimentos. Gran parte de éste provenía de tarros que contenían desperdicios, los que al no contar con un adecuado y seguro sistema de almacenaje, se transformaban en un codiciado botín de guerra. Preocupados por la situación con los referidos palmípedos, así como por la manipulación que de los primeros mantenían los visitantes y por el riesgo de estos últimos, las autoridades del parque rediseñaron el sistema de tarros de basura, y a la vez reubicaron a un buen número de estos osos, en otras áreas. Hoy, sin embargo, aún es posible encontrarlos -- si se cuenta con una buena dosis de fortuna, entendiendo que la población de osos grizzlies en el parque se estima sólo entre 280 y 610 ejemplares -- en los sectores llamados First, Second y Third Meadow del Slough Creek. A los anteriores se puede acceder a través de un sendero -- el parque cuenta con decenas de millas de senderos correctamente señalizados, todos ellos disponibles en mapas -- en una caminata que puede fluctuar entre 45 minutos a tres horas, una vía, dependiendo del escogido. Secreto a voces es el hecho de que la pesca con mosca de truchas cutthroats en el arroyo que sensualmente serpentea por tales praderas, es una de las mejores del parque. Así también, la posibilidad de contemplar majestuosas águilas blancas (Haliaeetus leucocephalus), albos y virtualmente extintos cisnes trompeta (Cignus buccinator), o estridentes graznidos de grullas de arena (Grus canadensis). Así es. Y es que en el Parque Nacional Yellowstone, los animales regalan al visitante con la magia de contemplarles en su medio, sin perturbación.

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Aparente falta de perturbación, porque para sorpresa de muchos, algunos de los animales que hoy pueblan el parque, lo hacen merced a la repoblación. Es el caso del lobo gris (Canis lupus), el que fuera finalmente erradicado del sector durante 1926, en atención a políticas gubernamentales que incluían la exterminación de todas aquellas especies consideradas depredadoras. Durante 1973, se reintrodujeron 31 lobos grises en Yellowstone, y en 1996, un número sustancialmente mayor. Aún, sin embargo, se mantiene una dura controversia pública respecto de los beneficios de su restablecimiento en el área, versus los perjuicios asociados, particularmente respecto del sector ganadero en los estados de Montana y Wyoming. Yellowstone mantiene, así también, una población aproximada de 2.500 bisontes a la fecha, todos los que constituyen ejemplares salvajes únicos en este planeta. Un buen número, sin duda, si se le compara con los 23 bisontes que sobrevivían en 1902, los que gracias a duras medidas de protección y efectivas políticas de reproducción, prosperaron en el tiempo. Las mayores hordas de esta especie, la de mayor envergadura en todo el parque, se dejan entrever en el maravilloso Hayden Valley. En dicho valle y a primera horas del día, muchas veces entre espesa niebla, machos de sorprendente tamaño, algunos por sobre los 800 kilos, escudriñan piños de hembras y ejemplares juveniles e infantiles, en el diario peregrinar por tiernos pastos y frescas aguas, a orillas del aquí serpenteante y suave río Yellowstone. Es, curiosamente, la especie animal de la que se reportan más ataques a visitantes en el parque. Y la razón, obedece a la equivocada creencia del público, de la lentitud en su desplazamiento.

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Algo más al norte de Hayden Valley se ubica el Gran Cañón del Río Yellowstone, el que con una extensión aproximada de 20 millas, una profundidad que no excede los 350 metros en su punto mayor, y una edad geológica de entre 10.000 a 14.000 años, aloja buenos puntos de interés durante una visita. Detención obligada para todo quien recorre el parque son los hermosos Upper y Lower Falls, con 33 y 94 metros de caída, respectivamente. Este último, salto que asoma en la grandeza del Inspiration Point, vista que lega el nombre al Parque Nacional Yellowstone, en virtud de aquellas hermosas tonalidades amarillas y pastel que recorren y pintan las murallas del escarpado cañón. Este último, desafío para algunos, que haciendo caso omiso de aquella estricta legislación al interior del parque, han osado su descenso. No todos con un resultado exitoso, por cierto.

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El río nace bajo el hermoso Fishing Bridge, el que atraviesa el sector sur del lago Yellowstone, y en donde no obstante abundar las vistas de cutthroats, la pesca deportiva se encuentra prohibida. El extenso lago Yellowstone cuenta con más de 110 millas de ribera, se ubica en el extremo sur del parque, y congela sus aguas, buena parte de los aquí crudos inviernos. Es posible navegarlo desde primavera a otoño, sólo en sus extremos norte y noroeste, a diferencia del río al interior del parque, donde todo tipo de navegación se encuentra prohibida. Es en la ribera sur del mismo donde afloran buena cantidad de instalaciones destinadas a actividades y deportes acuáticos. Así también, acomodaciones de primer nivel, como el hermoso y tradicional Yellowstone Lake Hotel, o las acogedoras Yellowstone Lake Cabins. Para los que a bordo de un motorhome se aventuran en las tierras del Oso Yogui, aquí se ubica el más completo y lujoso camping disponible, desde el que es fácil acceder a las playas del lago y palpar un entorno circundado por innumerables especies de pinos, abetos, cedros y cipreses, entre otros. Para aquellos fanáticos de la pesca, alta es la posibilidad de cobrar una gran trucha de lago (Salvelinus namaycush), todas las que fueran ilegalmente introducidas en estas aguas. La administración del parque persigue a los infractores desde aquel entonces, ofreciendo una jugosa recompensa, al más puro estilo Far West. A este conjunto lacustre, se unen además, otros de menor talla como el Shoshone, el Lewis y el Riddle Lake. Los dos primeros interconectados entre sí por el hermosísimo río Lewis, desde el que parecieran haber brotado varias de las historias de Tom Sawyer.

A orillas del lago Lewis se ubica otro de los buenos campings del sector, desde donde un infinito número de senderos recorren y dibujan el área, representando una opción de ensueño para quienes aman el caminar por entre exuberante vegetación, junto al sensual sonido de un río que desagua dicho lago, y en el que con alguna suerte, más de algún alce (Alces alces shirasi) puede avistarse. Desde aquí y bordeando dicho río, corre la carretera que comunica el sector con la entrada sur del parque. Desde ésta, y siguiendo la marcha por varias millas, se accede al también conocido Teton National Park.

Bisontes en el Firehole River

Un buen número de angostos y sinuosos caminos asfaltados recorren todo Yellowstone National Park. La administración del parque invierte año a año, un no despreciable presupuesto, en su mantención. Razón por la que sea frecuente encontrar congestión vehicular en ciertos sectores, en especial durante aquellos meses de mayor afluencia de público, como son julio y agosto. La mayor floración se presenta durante comienzos del mes de junio de cada año. Mientras, durante septiembre y producto de temperaturas algo más bajas y la llegada del otoño, algunos árboles de hoja caduca como aspens (Populus tremuloides) y cottonwoods (Populus trichocarpa), se tiñen de amarillos y oros. En efecto, comienzos de otoño es la fecha más propicia para la observación de animales, actividad que tal vez represente la de mayor interés, en este territorio de magia, calderas, ríos, lagos, naturaleza e historia. Parque en el que tanto adultos como niños, tienen la posibilidad de contemplar sin necesidad de esfuerzo, aquella "maravillosa armonía del todo" que Nathaniel Langford, hace más de un siglo, describiera con tan aguda y singular certeza.


Durante varios años, Pablo Negri ha visitado el Parque Yellowstone, aprovechando de disfrutar de la belleza y de su pesca.

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